15 psicólogos hablan sobre su profesión

¿Qué es lo mejor y lo peor de esta profesión? ¿Consiguen los psicólogos desconectar de su trabajo? ¿Por qué eligieron este sector?

MindpyMindpy Autor de Post de Psicología
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En Mindpy creemos que la Psicología puede cambiar la vida de las personas y en los psicólogos como los mejores profesionales para proporcionar los recursos y estrategias para generar ese cambio.

Un psicólogo ayuda a detectar una carencia, a conocerse mejor a uno mismo y proporciona las herramientas con el fin de guiar a las personas a ser más sanas emocionalmente.

Nosotros tenemos claro el papel de psicólogo pero, ¿Qué piensa la sociedad de la Psicología?
Siempre surgen dudas sobre los psicólogos como por ejemplo: ¿Qué es lo mejor y lo peor de esta profesión? ¿Consiguen los psicólogos desconectar de su trabajo y en qué medida su labor afecta a su vida personal? ¿Por qué eligieron este sector?

Hemos entrevistado a 15 psicólogos para conocer sus respuestas a todas estas preguntas. Aquí compartimos extractos de sus entrevistas.

¡Esperamos que te sirvan para comprender mejor la profesión de psicólogo!

¿Qué piensa la sociedad de la Psicología?

Casi todos creen que hay dos formas de concebir la Psicología en la sociedad, por un lado la de aquellas personas que entienden la profesión y sí valoran lo que hace un psicólogo, y por otro, aquellos que todavía no conocen sus beneficios o quienes, tal y como explica la psicóloga Ana Emilse, “tienen una visión de la Psicología como una disciplina que no sirve de nada o que solo es para aquellos que sufren alguna enfermedad mental grave”.

Según el psicólogo César Landaeta; “Hay dos formas comunes de evaluar esta profesión: una la descalifica como cercana a la magia o la especulación y otra la sobrevalora, como si efectivamente fuera magia”, afirma.

O así también lo ve Sofia Beatriz Salegas que explica: “creo que la mayoría de las personas tiene algún tipo de prejuicio o de creencia errónea con respecto a la Psicología… en parte creo que, debido a falta de conocimiento, de experiencia, de la vivencia terapéutica o de algún imaginario popular. Creo que a veces la gente piensa que es algo mágico, misterioso, teñido de fantasía y creencias populares, también me encuentro con personas que postulan “yo no creo en la Psicología”, como si se tratara de una cuestión de fe … y por último están, aquellos que aún ponen en tela de juicio la cientificidad de esta disciplina”.

Aunque la mayoría coincide de que a pesar de que hay mucho por hacer, la sociedad conoce cada vez más los beneficios de la Psicología. Como explica, Rubén Broncano, “antes acudir a un especialista era porque estabas mal o tenías un problema, ahora por ejemplo, muchas parejas acuden a tratamiento por el hecho de aprender a conversar entre ellos, respetarse más, mejorar la convivencia, y esa pareja hace 20 años, se separaba, ahora acude al psicólogo”.

Sonia Carod también coincide en que la sociedad cada vez conoce mejor la Psicología: “Afortunadamente pienso que cada vez estamos mejor vistos, se va perdiendo ese paralelismo de:  vas al psicólogo= estás loco, o para que lo necesitas cuéntame a mí lo que te pasa,... Cada vez la gente va conociendo más el trabajo que hacemos y van cambiando su percepción hacia nosotros; no obstante aún queda camino por recorrer”, señala.

¿Qué es lo mejor de ser psicólogo?

Ser psicólogo no es un trabajo fácil; supone todo un reto lidiar a diario con la mente humana con toda su complejidad. Aún así casi todos coinciden en que es una labor muy gratificante.
Rubén Broncano asegura que “la Psicología no sólo me ha permitido crecer profesionalmente, sino intelectualmente. Es una profesión en la que cuanto más estudias, más agusto te sientes, contigo mismo y con los demás".

Según María Villalba, lo mejor de su profesión es “ver cómo se transforman las personas, como les va cambiando la cara, como vuelve la alegría a sus vidas, ¡es un regalo!”, exclama.

María José Ortega, explica que, gracias a su profesión puede “ver como tus pacientes han podido rehacer su vida, que son autónomos y su autoestima le permite quererse a ellos mismo, o cuando un adolescente reencamina su destino dejando por detrás la delincuencia”.

Mònica Granados destaca que; “Lo mejor de mi profesión es AYUDAR y así en mayúsculas. Ayudar a conocernos, ayudar a creer en nosotros, ayudar a no decaer y sobre todo ayudar a levantarnos de cada caída”.

Por su parte, Natalia de Avellaneda explica que en muchos casos se solucionan los problemas y “en otros se aprende a aceptar y vivir con patologías que no tienen curación”.

¿Qué es lo peor de ser psicólogo?

La Psicología es una profesión apasionante ya que los psicólogos sienten mucha satisfacción en su trabajo pero hay una parte no tan positiva en este sector.

Escuchando las opiniones de este grupo de psicólogos encontramos dos aspectos negativos: la situación laboral del sector y las trabas para ayudar a los demás, en muchos casos, debido al abandono temprano de las terapias.

La situación laboral del sector
Según afirma la psicóloga Vicky Ramas: “Hay poco trabajo y muchas barreras para ejercer”.
Natalia de Avellaneda, además de la situación de los psicólogos en España, destaca “el intrusismo descontrolado” o “la falta de oportunidades, a veces”, añade Marta Fernández.

Alba Abeleira dice que “Lo peor de mi profesión es no poder atender a todos los colectivos. En la actualidad, con los recortes, la Psicología tiene menos presencia en la salud pública, y muchas personas no pueden ser atendidas ya que están desbordados de trabajo. En cuanto al ámbito privado, las familias hacen verdaderos esfuerzos por asumir el coste de las consultas, pero gran parte de la población no puede acceder a estos servicios ya que no pueden afrontarlo económicamente”.

Rubén Broncano explica que lo peor de su profesión es “la falta de recursos técnicos de marketing digital para poder llegar a más personas”. “Nos encontramos en que tienes que saber vender en redes sociales, saber publicitar offline, etc., lo que en principio no es la profesión de uno…”

El abandono temprano de las terapias
En resultado de la terapia psicológica no depende solamente del psicólogo, sino que es un trabajo en equipo que requiere esfuerzo tanto por parte del psicólogo, como por parte de la persona que asiste a terapia, de modo que los resultados no son siempre los que el psicólogo espera.
María José Ortega asegura que “Lo peor es cuando al principio de las terapias les requieres un compromiso por su parte, y al no ver resultados rápidos abandonan”.

Ana Emilse destaca como negativo: “La deserción de personas que aún no han resuelto sus problemáticas. Esto a veces nos enfrenta con la imposibilidad de ayudar a quien no quiere ser ayudado”.

María Villalba destaca “la desconfianza de la gente hacia esta profesión” o César Landaeta: “La frustración que produce ver que la ayuda prestada es ínfima en comparación con los graves problemas que hay en la sociedad”. Carla Guilla, por su parte, va más allá y afirma que lo peor es: “Ser testigo del dolor que llegan a sentir las personas ante algunos hechos vitales”. Esta última reflexión, nos lleva a la siguiente pregunta:

¿Consiguen los psicólogos desconectar de su trabajo y en qué medida su labor afecta a su vida personal?

De las entrevistas concluimos que la experiencia es lo que más les ayuda a separar su trabajo de su vida personal, además de aplicarse a sí mismos sus conocimientos de Psicología para conseguirlo.

Según dice Natalia de Avellaneda, “Al principio, cuando comienzas a trabajar en esto, es difícil, luego vas aprendiendo poco a poco a separar y te vuelves completamente profesional en este sentido”.

Por su parte, Rubén Broncano recurre al Psicoanálisis: “realicé un psicoanálisis didáctico de varios años de duración en el que aprendí muchas cosas, entre ellas ésta: un psicoanalista no tiene ideas acerca de sus pacientes (Jacques Lacan), quiere decir que los prejuicios que nos formamos acerca de los pacientes tras cada sesión, dificultan el aprendizaje del paciente, para atender correctamente, debes dejar al paciente ser "libre" en la siguiente sesión, no depender de tus ideas previas preconcebidas, etc. Es decir, a mí mi psicoanálisis me ayudó a que no me afectara lo que le puede ocurrir al paciente, a poner límites”.
María Villalba explica que “no lo veo un problema, yo me implico mucho en todo lo que hago y es parte de mi encanto como terapeuta, no me supone ningún problema”.

Alba Abeleira asegura que “No es sencillo. Ya que un psicólogo se involucra con el paciente y empatiza con él. La experiencia ayuda a separar la vida profesional de la personal, pero como humanos que somos, no podemos evitar que nos afecte o duela la situación que viven algunos pacientes. Pero nuestra misión es hacerles ver la luz, devolverles la felicidad, y ver en cada día una oportunidad para lograrlo.”

¿Por qué decidí dedicarme a la Psicología?

 

Para algunos, la profesión fue vocacional como para Myriam Casillas, que conoció su vocación bastante joven: “Descubrí el potencial de la Psicologíay de su capacidad de ayuda a los demás a los 12 años y desde entonces mi decisión de qué estudiar y a qué dedicarme la tuve clara. Fue vocacional.”
O según cuenta César Landaeta, “desde muy joven me intrigó lo que había en el pensamiento de la gente y lo que motivaba su comportamiento. Observaba mucho a las personas, tanto allegadas como desconocidas y al terminar el bachillerato, una buena amigo me dijo: ‘Tienes madera de psicólogo’. Lo demás es historia”.

Algunos psicólogos eligieron su profesión gracias a una experiencia personal, como la de María Villalba, que decidió dedicarse a la Psicología porque “con 14 años tuve que acudir a una psicóloga, me ayudó mucho en ese momento y entendí que era lo que quería hacer el resto de mi vida, acompañar y ayudar a otros a salir de sus problemas”.
Así como Vicente Seguí que asegura que, “cuando era adolescente tuve problemas, mis padres, al ver que la cosa se agravaba, decidieron buscar ayuda, con lo que acabé yendo a una psicóloga, me ayudó muchísimo a superar mis problemas, así pues, unos años después, cuando había que tomar una decisión, decidí que quería ayudar a los demás como antes alguien había hecho conmigo”.

En el caso de Natalia de Avellaneda fue Freud quien inspiró su decisión: “con 16 años me leí un libro de Freud, ‘Introducción al psicoanálisis’, y me fascinó la complejidad cerebral del ser humano. Siempre me ha gustado la incógnita que envuelve al cerebro y sus funciones”, afirma.

La fascinación por la mente humana es otra de las razones de peso que lleva a algunas personas a iniciar esta carrera profesional, como por ejemplo, Carla Guilla que eligió esta profesión porque, según narra, “confío en el poder de la mente para lograr un buen estado personal, y además me apasiona tratar con el ser humano”.

O también por un interés científico, como declara Vicky Ramas: “Mi inclinación hacia la Psicologíafue por un interés más científico que por el hecho de poder ayudar al resto del mundo a resolver sus problemas. Funcionamiento y estructura cerebral es lo que en un principio llamaba mucho mi atención. Más adelante descubrí otras funciones del Psicólogo/a que me parecieron (y parecen) maravillosas”.

Terminamos este artículo con la frase de la psicóloga Alba Abeleira:


"Un psicólogo es alguien que está tan perdido en la vida como tú. Solo que tiene una linterna y un mapa, además de valentía para acompañarte".

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